|
|
|||
|
Las normas no son una réplica, son las de
verdad y, como somos un tanto malévolos, dejamos que las veas para que te
vayas enterando de la que te espera... No te asustes, ya sabes aquello de los
ladridos, el perro y los mordiscos. Sí, nos regimos por una serie de normas, pensadas, en definitiva, para que esto funcione, y para que funcione bien. Digamos que lo que buscamos es un mínimo de compromiso a la hora de trabajar, para evitar que el grupo se convierta en realidad en un aluvión de mirones de brazos caídos. Por eso, la condición de miembro del grupo hay que ganársela a pulso. Hay tres tipos de miembros: —los miembros “capitolinos”, es decir, los
que forman el Capitolio situado en una de las colinas del blog, allá donde
dice “Capitolio”(¿qué si no?). El Capitolio es quien se encarga de gestionar
esta página que lees, de tomar decisiones, de controlar que todos hacemos los
deberes y de empuñar el látigo para azuzar a los vagos. Se trata,
básicamente, del grupo que puso en marcha 27etras, en septiembre de 2007. —los miembros provisionales, aquellos que
han solicitado y obtenido su alta en el sistema de lista de correo. —los miembros definitivos, que son los
miembros provisionales que demuestren que han hecho los deberes durante un
período de seis meses. En cuanto al funcionamiento, la
idea es trabajar en dos frentes: los textos de redacción libre y los
ejercicios marcados. Cada miembro envía sus cuentos al grupo,
con el objeto de recibir comentarios críticos. Nos centraremos en uno o dos
textos por mes, para aumentar la intensidad del trabajo. De ti, como miembro,
además del envío periódico de algún cuento, se espera que participes
activamente en los comentarios, según tus capacidades y tus gustos estéticos,
pero, eso sí, sin perder de vista el respeto que merece la obra ajena y el
afán constructivo de las críticas. Los ejercicios marcados se anunciarán
oportunamente en el apartado correspondiente. Tal vez no salgan de ellos
nuestras mejores obras, pero suponen un reto para nuestra creatividad, en
definitiva, para la capacidad de superación que le pedimos a nuestra
escritura. Los trabajos presentados serán igualmente objeto de crítica y
comentario por los miembros del grupo. Bueno, ¿y cómo medimos quién cumple y quién
no? El Capitolio pasará lista de vez en cuando. Cada seis meses comprobaremos
si ha habido una participación al menos en una tercera parte de las
actividades, es decir, mandando textos y comentando los de los demás. Y a los
famosos mirones, sintiéndolo mucho, se les mandará de vuelta a casa. Ah, en el Capitolio entienden que la vida
nos da sorpresas, así que, si alguien
se enamora o decide elevar el índice de maternidad o le toca cualquier
y cuantiosa lotería (mejor que no sean otros motivos), no tiene más que pedir una excedencia, los
“dioses” sabrán qué hacer.
|