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Un día invitamos a Myriam a que hiciera una breve semblanza de sí
misma, del «sí misma» que escribe cuentos y los comparte con nosotros. Ella
rehusó la invitación con estas palabras: Entre nosotros, les puedo contar que soy Argentina con dos años de
permanencia en USA, cantante lírica, casada con otro cantante. Que escribo y
canto como necesidad orgánica. Que no estudié letras porque a los quince años
le fui a leer mis escritos a Brandán Si siguiera contándoles, siempre habría en mis palabras un
malentendido que, por tontería o por fatalidad, quebró mi determinación. Que
alguna vez fui famosa y me dio asco. Que fui a ver una obra de teatro
autobiográfica de una actriz argentina y me vacunó contra todo intento de
publicar lo que la voluntad de otros no rescate de mi historia personal. Que
entre amigos es bueno contarse y reír, pero… Quizá algún día Myriam cambie de idea. |
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