Taller literario gratuito

27etras, grupo literario

Paciencia...

 

En mi infancia fui cientos de personajes, en realidad casi todos los protagonistas de las novelas que leía o las películas que veía. Por eso, cuando tuve que elegir profesión, se me planteó un problema muy serio: yo era incapaz de elegir una sola.

Debatí conmigo mismo hasta la extenuación, bueno, no tanto (tengo que controlar esta tendencia mía a la exageración), sólo hasta que con el razonamiento que zanjó la cuestión: si relatar las historias es casi tanto como vivirlas, entonces un narrador casi vive todas las historias que es capaz de contar.

Decidí entonces que yo sería narrador de historias y que, para ello, estudiaría una carrera que me enseñara a escribirlas. Pero una película, "Amarcord", se cruzó en mi camino precisamente cuando ya estaba matriculado en primer curso de Periodismo.

Nueva decisión: sería director de cine. Y al año siguiente me cambié a la especialidad de Imagen dentro de la misma Facultad.

Me dieron los treinta y aún no había conseguido nada decente ni en cine ni en televisión ni en teatro (que también probé). Y tampoco había aprendido a escribir. Así pues, hice mi petate y me dispuse a vivir una única vida pero, a ser posible, intensa. Me embarqué en una aventura empresarial fallida, en trabajos al límite de mis capacidades (donde me curtí como superviviente), en una segunda aventura empresarial más controlada; me casé dos veces, tuve dos hijos. Una vida, en fin, bastante corriente, sólo animada por la lectura (un aceptable sucedáneo) que nunca dejé de cultivar.

Un buen día, quince años después de mi derrota, pensé: "las oportunidades en el cine cuestan mucho dinero y no se le pueden dar a cualquiera, pero escribir es una tarea solitaria que solo consume tiempo." Así pues, aún sin saber escribir, me puse a elaborar una novela. Y la terminé y la mandé al Premio Planeta. ¿Soy un soñador o no lo soy? Y, por un azar que aún no me explico, la novela fue seleccionada como una de las diez finalistas que, como hojas de margarita, irían siendo descartadas (todas menos dos) en la magna fiesta que celebra cada año la editorial en Barcelona.

La novela está aún sin publicar, pero el hecho de que alguien de un jurado literario la hubiese considerado como candidata a premio me animó a seguir escribiendo. Y eso es lo que hago en los ratos libres. Eso y pasarme por 27etras de vez en cuando.

Otro dato: nací en 1.956, año en que también nacían la televisión en España y Miguel Bosé.