Jauralde y no Jaúregui

Por Eduardo Jauralde, el Profe

 

Tanto como molestarme... pero que no se me confunda. Mi abuelo que era de Bilbao y que fue jefe de la estación de Delicias en Madrid [los franceses suelen decir, no sé por qué, que todos los jefes de estación son cornudos] estaba orgulloso de su estirpe y decía que era apellido único en España. Había una rama inglesa (yo descubriría luego bastardos en Zaragoza). Los jauraldes, siguiendo el mandato divino, crecimos y nos multiplicamos  y ahora se pueden encontrar jauraldes negros (bueno café con leche) en Francia... si mi abuelo levantara la cabeza.

Mi apellido materno, Pou, me lo tuve que quitar en Francia porque si en mallorquín es pozo aquí es piojo y no quería yo que mis hijos fuesen el hazmerreír de los francesitos. Mi abuela había nacido en Bayamo, Cuba y de pequeña la cuidaba aún una esclava negra, La Quica. Cuando la emanciparon se suicidó porque no tenía adónde ir.

Ustedes perdonen este arranque de orgullo ancestral o este súbito ataque de nostalgia mañanera